La incubadora es un eslabón primordial de una explotación. Como la nuestra está en pleno desarrollo, mi voluntad es hacer de ella una herramienta adecuada, sencilla, eficaz y fiable, que garantice una buena incubabilidad y pollitos sanos y vigorosos. La incidencia de la incubación en los pollitos se subestima demasiado a menudo: muchos problemas de cría se deben a una gestión de los huevos insuficientemente dominada.
Tras estudiar los distintos puntos que dominar en una incubadora, uno de ellos siempre fue mi punto débil: el almacenamiento de los huevos. Tras leer y estudiar cierto número de documentos, logré hacerme una síntesis que forma mi base de reflexión. Estos elementos pueden ayudar a comprender los distintos parámetros a tener en cuenta y permitirán, espero, corregir algunos malos hábitos ignorados.
Tras la recogida, el triaje y la desinfección de los huevos llega el periodo de almacenamiento previo a la incubación. Este periodo es determinante para el éxito de la incubación: cuanto más largo es, más deben controlarse ciertos parámetros.
El precalentamiento a la llegada
Hay un estadio embrionario que, al iniciar la incubación, favorece la regeneración de las células muertas durante el almacenamiento. Para alcanzarlo, se aconseja precalentar los huevos a la llegada a la incubadora durante 6 horas a 37,7-37,8 °C (en huevos puestos el mismo día y/o la víspera) antes del almacenamiento. Este método permitiría una incubabilidad de hasta +4% para huevos almacenados de 4 a 13 días.
La temperatura de almacenamiento
La temperatura es un elemento clave. El cero fisiológico (temperatura a partir de la cual se produce el desarrollo embrionario) se sitúa entre 20 y 29 °C (los especialistas discrepan). Un almacenamiento entre 27 y 35 °C provoca malformaciones. La temperatura recomendada puede repartirse según la duración del almacenamiento:
- < 2 días: 19 °C
- de 3 a 7 días: 16 °C
- de 8 a 21 días: 12 °C
- > 21 días: 10 °C
Cuando solo hay una zona de almacenamiento para todos los huevos, con cierta amplitud de duración, la temperatura más usada es 15 °C.
La humedad
La humedad es un parámetro básico a respetar: para una duración corta el nivel debe ser del 75% (1-2 días) y hasta el 90% para un almacenamiento de más de 6 días.
El volteo
El volteo de los huevos es un factor sobrevalorado. En buenas condiciones de almacenamiento se ha constatado que no tiene incidencia, salvo en periodos largos (superiores a 21 días) y/o con reproductores viejos. Una incubadora "clásica" usa un tiempo de almacenamiento bastante corto (5 días) y el volteo rara vez se aplica; para duraciones mayores suele usarse por defecto.
El retraso en la eclosión
El almacenamiento retrasa el desarrollo embrionario al iniciar la incubación. Cada día de almacenamiento provoca un retraso de 45-50 minutos en la eclosión final; para 14 días de almacenamiento son 12,2 horas de retraso acumuladas. Una eclosión siempre es más eficaz con una ventana de eclosión corta (intervalo entre el primer y el último pollito). El precalentamiento prepara la incubación y permite así a los huevos viejos recuperar en parte su retraso previsible.
Dos métodos de precalentamiento
El más simple y usado consiste en colocar los huevos a 25-27 °C y 50-55% de humedad durante 12 horas; como las incubadoras están mayoritariamente climatizadas a 25 °C, los huevos suelen colocarse en los pasillos — la sala de almacenamiento también puede regularse en temperatura, y algunos precalientan directamente en incubadoras adecuadas.
La segunda solución consiste en subir progresivamente los huevos a temperatura de incubación, de 19 °C hasta 37,8 °C, lo que implica una programación de subida de temperatura.
Ejemplos de resultados obtenidos
- almacenamiento de 4 días: > 93% de incubabilidad
- almacenamiento de 13 días: > 78% de incubabilidad
Para un criador aficionado es muy difícil dominar algunos de estos parámetros, pero permite tomar conciencia de nociones que deberían mejorar una forma de trabajar.
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Cyril Névot — granja Elsanor